El pequeño cuento

Esta vez sí rompemos el maleficio – le dijo el mago mientras la Dama se quitaba su yelmo y lo depositaba sobre el mueble más cercano. La valerosa guerrera juntó varios de sus ropajes y los puso a su alrededor; solía pasar que un frío glacial invadía la habitación mientras se recitaban los hechizos. Una maldición desconocida aquejaba a la aventurera, tal vez pronunciada por un enemigo del pasado o por algún ente maligno escondido en un castillo siniestro, no importaban las palabras del hechicero el martirio se repetía todas las noches que intentaba conciliar el sueño.

El mal se manifestaba a través de una espantosa pesadilla, en ella la aventurera se perdía en un sombrío bosque y cada vez que caminaba sentía como infinidad de ojos se reproducían detrás de los matorrales, el crujir de las ramas conjugado con los ruidos del viento colándose entre las hojas era lo único que podía escuchar mientras una presencia maléfica resguardada en la oscuridad se acercaba por su espalda.

El hechicero enviado por la reina tenía los ojos cansados, durante un mes había intentado todos los sortilegios que conocía, varias noches intentó ayudarla con menjurjes calientes e incluso había optado por rodearla de tótems para que espantaran cualquier incursión malvada, pero todos los intentos habían resultado en fracaso. De vez en cuando lograba que la aventurera se sumiera en un sueño ligero y cuando despertaba encontraba al mago revolviendo en una gran olla una poción que le habían enseñado sus ancestros.

Aquella noche la estrategia fue diferente, el brujo había traído una caja misteriosa de donde empezó a sacar varios grabados de gente extraña, una bandera sobre la cual se había intercalado idiomas ininteligibles y por último un pergamino, procedió a extenderlo e intentando esbozar una sonrisa explicó que aquella antigua historia podía aportar algún dato para la posible cura, y así empezó a relatar:

“En un reino lejano muy parecido al nuestro existió alguna vez un muchacho que partió en un largo viaje y que para regresar a su hogar tenía que lograr varias hazañas. La primera serie de pruebas consistía en eliminar a criaturas que se interpondrían en su camino a lo largo de meses, con el pasar del tiempo entendió que para derrotar a cada monstruo requería que el joven aprendiera algo de sí mismo pues las bestias se aprovechaban de sus miedos y para enfrentarlos necesitaba ir descubriendo diferentes fortalezas en su interior.

La travesía emprendida no era un despropósito pues con anterioridad varios caballeros habían sido encomendados a diferentes misiones siendo los resultados diferentes para cada caso. Existían aquellos que fracasaban y regresaban al reino pero con sus espíritus destrozados, aquellos que sucumbían a las tentaciones de los lugares lejanos, algunos desaparecían sin dejar huella y existían muy pocos que regresaban con los tesoros acumulados a lo largo del lapso en el que estuvieron ausentes.

El caso del joven era muy particular, antes de partir había conocido el amor; y sin necesidad de promesas decidió con firmeza que regresaría para terminar sus días con aquellos ojos castaños que le habían cautivado. Y fue así que con la decisión firme en su corazón se batió con adversarios temibles, sorteó el canto de sirenas, superó enfermedades y solucionó con ingenio contratiempos siempre pensando en el futuro. Y a pesar de que conforme pasaban los días, otros monstruos que se hacían llamar soledad y depresión atacaban silenciosamente su espíritu; él sabía que de alguna manera desconocida el objeto de su amor le hacía llegar cartas con las palabras adecuadas que le mantenían luchando. Y cuando al fin llegó el día en el que todas las pruebas fueron superadas, se dirigió a sus aposentos y en silencio se hizo a sí mismo un juramento secreto. Cuando regresó a su reino dispuesto a permanecer en él se le concedió el poder de develar el pergamino de la sabiduría”

La Dama sentía como sus sentidos se iban adormeciendo, casi había olvidado lo bien que se sentía ese sopor previo al sueño; la historia le interesaba pero al mismo tiempo su objetivo estaba surtiendo efecto; no podía decidir si era el contenido o la forma mágica en la que el hechicero la relataba. – ¿Qué contenía el pergamino? –preguntó mientras bostezaba.

““El pergamino contaba la antigua historia de un viajero a quienes los dioses le permitieron sobrevivir a un naufragio. Enterado del favor divino pasaron por su mente pensamientos de orgullo y soberbia, por lo que fue castigado a sobrevivir durante el lapso de cinco años en una isla con los recursos justos para una vida austera.

El tiempo pasó y el náufrago obnubilado por el sonido del océano comenzó a pensar sobre las acciones indignas que había realizado durante su vida, entendió que de las pocas cosas que tenía que enorgullecerse, la mayoría eran errores cometidos consigo mismo; y también llegó a comprender que la falta de comodidades materiales no representaba en modo alguna la ausencia de felicidad.

Alcanzadas esas reflexiones los dioses guiaron un barco mercante lo suficientemente cerca como para que pudiera rescatarlo. El pergamino terminaba con una pregunta. ¿Qué era lo más valioso que había traído consigo aquel hombre?””

“Y mientras el joven terminaba el contenido, sonrió; y pudo imaginarse a sí mismo escribiendo una historia idéntica a la que acababa de leer. Al poco tiempo el reencuentro anhelado se cumplió y la memoria de las penurias quedaron olvidadas en aquellos lejanos lugares”

No era necesario un veredicto externo, el maleficio había desaparecido. La Dama se sumía en un hermoso sueño en el que se veía a sí misma enfrentándose con valentía en el torneo real a un campeón de lustrosa armadura blanca, con el último resquicio de lucidez quiso conocer el juramento del joven pero no alcanzó a pronunciar la pregunta. El mago veía complacido como una sonrisa se apoderaba de la Dama mientras dormía, y como se cerraban aquellos hermosos ojos castaños tan similares a los de la reina.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s