Los Viajes de Gulliver (Fragmento)

“(…)En otra conversación Su Majestad recapituló todo lo que yo le había dicho y arribó a la siguiente conclusión: “Mi pequeño amigo Grildrig: has hecho una admirable exposición sobre tu país, sobre su historia, sus instituciones, su cultura, su religión y sus costumbres. Has probado con absoluta claridad que la ignorancia, la pereza y el odio son los ingredientes apropiados para formar un legislador; que quieres mejor explican, interpretan y aplican las leyes son aquellos cuyos intereses y habilidades residen en pervertirlas, confundirlas y eludirlas. Observo en tu patria algunos rasgos de una institución que en su origen pudo haber sido tolerable; pero la mitad ha sido borrada, y el resto, manchado por corrupciones. De lo que has dicho resulta que en tu país no se requiere perfección alguna para aspirar a alguna posición, y mucho menos que los hombres sean ennoblecidos por sus virtudes; los sacerdotes ascendidos por su piedad o sabiduría; los soldados, por su comportamiento y valor; los jueces, por su integridad; los senadores, por el amor a su patria; y los consejeros, por su prudencia. (…)

(…) Como viví tres años en aquel país, puedo hablar con bastante conocimiento sobre el estilo de vida y las costumbres de los houyhnhnms. Tienen una disposición natural para todas las virtudes y carecen de una concepción de lo que es el mal en los seres racionales. Su principal máxima es cultivar la inteligencia y dejarse gobernar enteramente por ella. Pero ellos no emplean la razón, como nosotros, para debatir a favor o en contra de algo, sino que los gobierna una convicción inmediata que no se encuentra corrompida por la pasión o el interés. Recuerdo que me resultó muy difícil hacerle entender a mi amo la palabra “opinión”, o la posibilidad de discutir sobre un punto. El sostenía que la razón nos enseña a afirmar o negar sólo lo que es cierto, y sobre lo que se encuentra más allá de nuestro conocimiento nada podemos hacer. De este modo, las controversias, las disputas y la terquedad sobre falsas o dudosas proposiciones son males desconocidos para los houyhnhnms. Por eso, cuando le hablé de nuestros sistemas filosóficos, se burló de que una criatura que se atribuía uso de razón se apoyara en las conjeturas de otros.

La amistad y la benevolencia son las dos principales virtudes de los houyhnhnms. Un extraño, procedente del lugar más remoto, recibe igual trato que un familiar. Son muy corteses, pero para nada ceremoniosos ni solemnes. No malcrían a sus hijos y los educan según los dictados de la razón. El mismo cariño que demuestran por sus propios hijos lo extienden a todas las crías, porque la naturaleza les enseña a amar a toda la especie. (…)”

Jonathan Swift

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