Hijos de Dune (Fragmentos)

(…)

“En todas las máximas fuerzas socializantes uno hallará siempre un movimiento subterráneo que pretende conseguir y mantener el poder a través del uso de las palabras. Desde los doctores brujos hasta los sacerdotes y hasta los burócratas, siempre es así. El populacho gobernado debe ser condicionado a aceptar el poder de las palabras como cosas actuales, para confundir el sistema simbolizado con el universo tangible. En el mantenimiento de una tal estructura de poder, algunos símbolos son mantenidos fuera del alcance de la común comprensión… símbolos tales como aquellos que tienen relación con la manipulación económica o aquellos que definen la interpretación local del sano juicio. Una ocultación simbólica de esta clase conduce al desarrollo de sublenguajes fragmentarios y cada uno de ellos se convierte en una señal que sus usuarios van acumulando como una cierta forma de poder. Debido a esta comprensión de los nuevos procesos de formación del poder, nuestra Fuerza de Seguridad Imperial debe estar siempre alerta a la formación de sublenguajes.

Lección en la Universidad de la Guerra de Arrakis, por la Princesa Irulan”

(…)

“El niño que rehúsa viajar en el arnés del padre, éste es el símbolo de la más singular capacidad del hombre. <<Yo no debo ser lo que fue mi padre. Yo no tengo que obedecer las reglas de mi padre, ni siquiera creer en todo lo que él creía. Mi fuerza como ser humano es el que yo puedo hacer mis propias elecciones sobre lo que debo y lo que no debo creer, sobre lo que debo y lo que no debo ser>>.

Leto Atreides II, Biografía de Harq al-Ada”

(…)

Frank Herbert

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Gandhi (Fragmento)

“La protección a la vaca constituye la característica del Hinduismo. Gandhi llega a ver en ella una de las afirmaciones más elevadas de la evolución humana. ¿Por qué? Porque es un símbolo de <<todo el mundo subhumano>>, con el cual concierta el hombre un pacto de alianza. Ella significa << la fraternidad entre el hombre y la bestia>>. Y, conforme a su hermosa expresión, <<conduce al ser humano más allá de los límites de su especie. Realízase por su intermedio la identificación del hombre con todo lo que vive>>.

Si se ha elegido a la vaca con preferencia sobre todos los otros seres, es porque en la India es ella la mejor compañera, la fuente de la abundancia. Gandhi ve <<en ese dulce animal, un poema de piedad>>.

Sin embargo, el culto que le rinde nada tiene de idólatra, y nadie condena más duramente que él el fetichismo desprovisto de bondad practicado por el pueblo de la India, que no observa más que la letra de los sagrados libros, sin poner en práctica el espíritu de compasión para con  <<las mudas criaturas de Dios>>.

Una vez que se le comprende -¡y quién lo hubiera comprendido mejor que el poverello de Asis – no cabe ya sorprenderse por la importancia que reviste para Gandhi. No se equivoca, pues, al decir que la protección de la vaca en el sentido que él le atribuye, <<es  el don que el Hinduismo ofrece al mundo>>.  Al precepto evangélico <<Ama a tu prójimo como a ti mismo>>, él añade otro <<Todo lo que vive es tu prójimo>>.”

Romain Rolland

El Escritor de Epitafios (Fragmento)

“Después se quedaron crucificados uno en brazos del otro, ella como una muerta joven y lasciva, él como un viejo ángel consumido, embocado aún a la estrella encendida de su sexo. Ambos con sus cuerpos brillantes de sudor. Pasados unos minutos se dieron cuenta de que la música había cesado, que la llama de la vela parecía yerta y que un silencio oscuro pesaba sobre ellos, un silencio oscuro y brillante como carbón en piedra.

Ninguno de los dos decía nada.

Al final fue ella la que sacó la voz. En un tono pausado, sin dramatismo, mirando hacia el cielo raso, le preguntó que si esa noche le tuviera que escribir su epitafio, qué le escribiría. Él, disimulando su inquietud, mirando también hacia arriba, le dijo que aún era muy joven para andar pensando en eso.

Ella insistió.

Tras meditarlo un momento, él dijo que sería un epitafio parecido a uno inscripto en una tumba egipcia, que según los estudiosos del tema tendría una antigüedad cercana a los tres mil años: Hoy la muerte está frente a mí / como la curación frente a un enfermo, / como el salir al aire libre después de una enfermedad. / Hoy la muerte está frente a mí. / como el perfume de la mirra.

Ella se quedó absorta repitiendo mentalmente las palabras. Después, a cuento de nada, se puso a contarle que sus amigos estaban preparando un ritual en el cementerio, un gran ritual que se llevaría a cabo la noche del viernes. Cuando él quiso inquirir más detalles, ella lo besó en la frente y, sin decir más nada, se levantó y comenzó a vestirse con la misma languidez con que se se había desnudado. Mientras se vestía, extrajo del bolsón su teléfono móvil y pidió un radiotaxi. Solo entonces él supo que vivía en los Jardines del Sur, el barrio de la gente más pudiente de la ciudad.

Cuando se fue, en la cama, sobre la colcha azul, yacían olvidados, como dos mariposas muertas, sus guantes negros, de encaje sin dedos.”

Hernán Rivera Letelier

Soy Leyenda (Fragmento)

“Neville se arrodilló y le puso las manos sobre el lomo para calmarlo. Lanzó un ladrido entrecortado y las mandíbulas castañetearon bajo la colcha.

– Bueno -dijo Neville-. Basta.

El perro trató de librarse, sin dejar de emitir aquel agudo gemido. Neville le acarició el cuerpo suavemente, hablándole con voz calma y dulce.

– Bueno, bueno, animal. Nadie va a hacerte daño. Tranquilízate. Vamos, tranquilízate. Eso es. Descansa. Nadie te hará daño. Te cuidaré.

Siguió hablándole así, ininterrumpidamente, durante cerca de una hora, con una voz baja y monocorde. Y lentamente, aquellos temblores fueron cediendo. Una sonrisa animó el rostro de Neville.

– Muy bien, criatura. Cálmate. Te cuidaré.

El perro dejó de agitarse. Neville le acarició desde la cabeza hasta la cola.

– Eres un perro bueno. Un perro bueno -dijo con dulzura-. Voy a cuidarte. Nadie podrá hacerte daño. ¿Comprendes? Claro que sí. Claro. Serás mi perro ¿vale?

Se sentó con cuidado en el suelo sin parar de acariciar al animal. -Eres un perro bueno, un perro bueno.

La voz de Neville era tranquila relajada.

Pasó cerca de una hora más y levantó al perro, que durante unos instantes se resistió y empezó a gemir. Pero Neville le habló de nuevo y lo calmó.

Se sentó en la cama y puso al perro, aún envuelto en la colcha, sobre sus rodillas. Se quedó así durante horas, acariciando y hablando. El perro quedó inmóvil, respirando con más facilidad.

A eso de las once Neville fue sacando lentamente la colcha y la cabeza del perro quedó descubierta.

Durante un rato el animal trató de zafarse de las caricias. Pero Neville le sujetó con una mano en el cuello y con la otra lo rascó y acarició suavemente.

– Pronto estarás bien -murmuró-. Muy pronto.

El perro lo miró con ojos tristes y enfermos, y luego sacó la lengua y lamió la palma de Neville.

Neville sintió un nudo en la garganta. Miró al perro silenciosamente. Las lágrimas le corrieron por las mejillas.

Una semana después, murió el perro.”

Richard Matheson

Óscar y las mujeres (Fragmento)

“- Marco Aurelio, ¿no se te ha ocurrido simplemente divorciarte?

– De momento, no. Al menos hasta que resuelva algunos temas financieros, no me puedo permitir otra ex esposa. Son más caras que las esposas.

– Comprendo, pero tus problemas me tienen sin cuidado. ¿Me puedes dar la dirección del puticlub, por favor?

– Te puedo dar la dirección de un local mejor, con más clase… Es importante variar, ¿sabes? Explorar nuevas experiencias. Mantenerse joven.

– El mismo local, Marco Aurelio. Sólo quiero ir ahí.

Pesantes soltó un mugido de preocupación. Mantuvo un largo silencio, durante el cual a Óscar le pareció escuchar que abría su pastillero y se comía una dosis de paz. Luego se animó a preguntar:

– Óscar… No te estarás enamorando de Nereida, ¿verdad?

– Oh, mierda.

– Cuando te hablé de enamorarte me refería a amor-de-media-hora. No a amor del otro. Ya sabes.

– ¿Me puedes dar la dirección?

– Sólo tengo un consejo que darte, ¿OK?

– No quiero tus consejos.

– Te lo daré de todos modos: si te acuestas con una mujer y después de eyacular sigues queriendo estar con ella…

– Marco Aurelio…

– Escucha: si después de eyacular quieres seguir ahí tumbado con ella, y abrazarla y hacerle mimitos y darle besitos…

– ¿Sí?

– Huye.

– Que huya.

– Sal de ahí corriendo. El amor está bien un rato. Pero luego sólo trae problemas.

– ¿Ya me das la dirección?

– Recuerda: el sexo te hace olvidar las tensiones: El amor te las crea.

– Trataré de recordarlo.

– ¿No quieres cambiar de chica?

– No.”

Santiago Roncagliolo

El mundo de afuera (Fragmento)

“Zigzagueó entre las lápidas la ruta que ya conocía y cuando llegó al mausoleo, se arrodilló frente a las cariátides que custodiaban la puerta enrejada. Aquí estoy, mi niña, balbuceó el Mono, hoy vengo sin flores, perdóneme. Gateó hasta la reja y se agarró de ella para ponerse de pie. Clavó la mirada en las flores marchitas bajo el nombre de Isolda y se lamentó, qué pesar, nadie ha vuelto por aquí. Pegó la cara a los hierros y se puso a llorar pasito, para no alertar a los celadores. En cualquier momento se pondría oscuro y nadie lo descubriría si se acurrucaba entre el mármol negro.

Sin dejar de llorar sacó la botella y se echó varios tragos largos. Le habló a la lápida y le dijo, de pronto mañana yo también estoy muerto. Trató de recordar el verso que decía, Algo se muere en mí todos los días, la hora que se aleja me arrebata. Repitió el comienzo para ver si con el impulso agarraba el resto, pero no logró recordarlo. Tarareó el verso hasta el final, hasta la estrofa que buscaba, Y en todo instante, es tal mi desconcierto, que, ante mi muerte próxima, imagino que muchas veces en la vida… he muerto.

Respiró hondo varias veces y luego, como si le contara un secreto, le dijo a la tumba de Isolda, le he hecho prometer a mi mamá que cuando me muera, me entierre en este cementerio, no aquí con los ricos sino más allá, con los pobres. Es lo más cerca que podemos quedar, mi niña.”

Jorge Franco

Siútico – Arribismo, abajismo y vida social en Chile (Fragmentos)

Términos equivalentes: Snob\LeftrightarrowSíutico ; Roto\LeftrightarrowCholo;

-1-

“Rotear es de rotos”

-2-

“Una chilena residente en Europa, (…), cuenta el caso de una mujer de su entorno familiar que fue a visitarla a Berlín:

Llegó al aeropuerto, bajó del avión, me saludó, y con un suspiro de alivio declaró: <<Aquí se respira otra raza, aquí uno se siente bien>>.

Nótese que en estos casos el <<uno>> es muy claro y apunta al grupo de <<la gente como uno>>. Prosigue la chilena en Berlín:

[Ella] se cagaba en todo lo que establece el orden civilizado, se cagaba en el reciclaje, en los pasos de cebra, en las colas, y mientras tanto repetía que ella tenía que vivir aquí, porque se sentía cómoda, era lo suyo. Y no sabes cómo le hacía falta la nana. Mi pareja, un europeo amamantado por la socialdemocracia europea, no daba crédito de lo que salía de la boca de esa mujer que se juraba progresista. Yo tenía que explicarle que no era mala. Que solo era tonta.

-3-

“Es siútico el tipo que no te puede convidar a comer pollo con arroz. Te convida a comer caviar, pero del más barato”

-4-

“La antropóloga Loreto Rebolledo estudió la historia del exilio chileno posterior al golpemilitar de 1973. Uno de los fenómenos que le llamaron la atención fue la discriminación a la hora de sacar del país a la gente de izquierda que corría peligro. El sistema funcionaba a través de listas de personas que requerían las embajadas extranjeras en Santiago. <<Los mismos partidos organizaban esas listas, y se elaboraban en función de los contactos que se tenían o bien si la persona era militante de alto rango.>> Los intelectuales, los dirigentes y los profesionales fueron los primeros en ser solicitados por las embajadas. Ellos viajaron preferentemente a países latinoamericanos. Los menos privilegiados, aquellos sin contactos en las cúpulas de los partidos ni familiares que se preocuparan de ponerlos en una lista, fueron a parar a Suecia, Inglaterra y los Países Bajos. Entre estos exiliados estaban los campesinos mapuches miembros de partidos de izquierda. Loreto Rebolledo explica:

Cuando los mapuches llegan a los países que los acogieron, les llama la atención que allí los tratan como a cualquier chileno, porque para el europeo todos los chilenos son del mismo color. Eso los sorprendió, y es algo muy interesante porque en el fondo el tema es cómo la mirada del otro te construye la mirada que tienes sobre ti mismo.

-5-

“La tradición más primitiva y utilitaria reza que el mejor camino de un hombre para cavar su ruina social es casarse mal. Y casarse mal, para un varón en un esquema patriarcal, quiere decir, en orden de importancia, hacerlo con una mujer sin apellido, sin dinero y sin ambiciones.”

“Una entrevistada sensible al tema, hija de un renombrado dirigente del agro, asegura que la manera más efectiva de confirmar el origen y el destino de un hombre es conociendo a su mujer:

La mujer es la que muestra la hilacha. En una oficina de puros hombres no se nota tanto quién es quién, pero cuando aparecen las esposas uno termina de enterarse.

-6-

“Esther Edwards le da un sentido diferente a esa relación de conveniencia entre la clase alta y los militares, con una metáfora limpia y feroz:

Si tú tienes una empleada maravillosa, que te plancha las camisas a la perfección, que te plancha las sábanas, que te hace las comidas más exquisitas, no la vas a echar porque usa un perfume que no soportas. No. Lo que haces es aguantarla.”

-7-

“El chileno cosmo [siútico] es muy de diseño, de tienda y de tendencia, todo lo nuevo le mata. (…) Para el cosmosiútico la tecnología de punta tiene como valor agregado el estatus, por lo tanto se desvive por el gadget y por el nuevo modelo que ya tiene encargado. El encanto no está solo en tenerlo, sino en decir que se lo tiene, y decirlo en inglés tecnocrático, que es como hablar un idioma distinto que le debe más a Bill Gates y Paris Hilton que a Shakespeare o Hemingway.”

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“Pero está el otro abajista. No el de gallada, sino el criado en la prosperidad económica aunque bajo la idea de multiculturalismo, de la pluralidad, y de la noción de justicia social. Ése es el cuico [pelucón] abajista que lee a Susan Sontag, escucha a Manu Chao y se reúne con sus amigos en una cantina con referencias a los tugurios rurales con borrachitos sin destino (…)”


Óscar Contardo