El Santo (Fragmento)

“Trató de apartar ciertos pensamientos de su mente. El amor daba mucho que pensar, lamentablemente, Él <<no concebía el sexo sin amor>>. Lo había pregonado, y había sido aplaudido como modelo de hombre, ejemplo para tanto cínico y oportunista. Pero bastaba pensar un momento la frase para advertir que implicaba una masiva devaluación del amor, al volverlo un accesorio del sexo; en efecto, según la declaración éste podía ser <<sin>> amor o <<con>> amor, pero en ambos casos el sexo seguía siendo lo sustancial, y el amor un adorno bienintencionado que podía estar o no estar. Y no importaba que fuera un accesorio imprescindible para el hombre de bien: aun así era un accesorio.

¿Pero no eran juegos de palabras? ¿Para qué pensar? ¿No le bastaba con lo que había fuera de su cabeza, y se le ofrecía como una cornucopia? El tesoro del mundo, la riqueza inagotable, se estaba entregando ahí afuera. Pero se ofrecía justamente para ser procesado dentro de la cabeza y producir felicidad. Y ese procesamiento había que hacerlo mediante el pensamiento.

Quizá había que ir más a fondo y cuestionar el imperativo que mandaba al hombre a ser feliz. Si se lo hacía bien y con método podía tambalearse todo el edificio de la realidad, y entonces… Pero ya estaba pensando de nuevo.”

César Aira

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