La lluvia se marcha contigo

¡No me importa más y punto!, me sollozaste

y esa oración es suficiente para alcanzarme

no deduzcas mal que adopte el silencio

hoy es mi austera manera de delatarme.

 

El cielo de a poco se deshace fuera del bus

y me pregunto cómo abrazarla sin abrazarla

¿Cuántas veces fuimos felices en la lluvia?

¿En qué ocasión dejamos de amarla?

 

El problema es que mi papel ahora es otro

no me queda ni el derecho del consejo

por eso ni respiro, solo escucho y asiento

y mientras relatas tus penas muero por dentro.

 

El consuelo de la necedad no está en mis manos

y aunque he aprendido a manejar las derrotas

en mi interior crece la indignación que siento

yo pensando en vengarte y tú no lo notas.

 

Lluvia

 

Y por las ataduras se acaban las excusas

en un par de minutos llegaremos a mi parada

¿Cómo inventarme que faltan tres cuadras?

¿Cómo crear el amor cuando no queda nada?

 

Mis palabras finales no terminan por salir

solo queda el recurso del discurso del amigo

la caballerosidad de prestarte mi paraguas

decirte adiós… la lluvia se marcha contigo.