Perdónanos porque no sabemos lo que hacemos (Fragmento)

Unas personas rezan en las iglesias. Yo rezo en los parques cuando las aves son más transparentes y el aire trae el sabor de tu nombre. Yo rezo para que los de abajo no sigan abajo, rezo con el whisky Jack Daniel’s, rezo para que Mick Jagger obtenga la inmortalidad, rezo para que Jim Morrison en la sexta división del Cementerio Pere Lachais de París resucite algún día rodeado de las chicas más hermosas del universo mientras el cielo se llena de botellas rotas de whisky y de heroína, rezo para que las tetas y las nalgas de las mujeres cada día se les pongan más bellas (…), rezo por el brillo del sol estallando en el pelo de las rubias, rezo por los labios de las negras, rezo por el vientre de las árabes, rezo por el rock (…), rezo para que los bares abran a las once de la mañana, rezo para que algún día dos más dos sea igual a cinco (…), rezo por la capa de ozono (…), rezo por todos los animales y las plantas del bosque (…), rezo por la marihuana, rezo por Bob Marley, rezo por aquellos gatos del mundo que todas las noches se escabullen con sus gatas para hacer el amor en los techos mientras llueve, rezo por la lluvia, rezo por los tomates, rezo por la cerveza, rezo por el blues, rezo por B.B. King tocando con Lucille, rezo por Eric Clapton tocando Cocaine, rezo por el opio, rezo por las nubes (…), rezo por ti, rezo por mis padres y mis hermanos y mis amigos, rezo y le pido al Padre Nuestro que estás en los cielos, en los bares, en las prisiones, santificado sea tu nombre, vénganos tu reino, hágase su voluntad, danos hoy nuestro whisky de cada día, danos hoy nuestro beso transparente de cada día (…), perdona nuestras ofensas como nosotros hemos perdonado a tantos que nos han ofendido, desde liberales hasta conservadores, pasando por comunistas, no nos dejes caer en la tentación de los precandidatos, amén”.

Rafael Chaparro Madiedo

Opio en las nubes (Fragmento)

… mira que esto es importante Amarilla que los olores son ese tejido invisible que conecta todos los recuerdos y los días mira Amarilla que cuando tú no estés más junto a mí yo te recordaré más por tu sudor que por tus palabras es muy importante esto que estoy diciendo mi querida Amarilla y entonces ella me miraba y el domingo seguía oliendo a acpm con atún  a hojas secas sobre el pavimento oye Sven dame otro cigarrillo claro Amarilla toma Amarilla las calles  también tienen su olor las calles huelen a bicicletas dejadas en los antejardines eso es cuando uno está chico huelen a cadena de bicicleta a grasa a refresco a paleta de limón a árbol tal vez a punto huelen a muchas cosas se mezclan los olores de mamá su perfume de pan el aroma de papá el olor del perro el olor de las tres de la tarde cuando no hay nada que hacer Amarilla  también huele a bus a gasolina huele a nubes apretadas fatigadas a cielo deprimido observa ese cielo Amarilla obsérvalo con esos ojos grandes huele ese cielo el olor de las calles siempre es el olor de la desolación todo parece quieto pero en el fondo todo está muerto todo parece feliz pero todo es infeliz uno cree que porque los chicos montan bicicleta la felicidad anda por aquí y por allá pero nada de eso Amarilla nada de eso en el fondo todo es un engaño el olor de las calles nos mata lentamente nos atraviesa los huesos con precisión y nos dice que el tiempo está pasando por entre nuestros dedos y nuestros ojos y no hay nada que podamos hacer Amarilla el olor de los días es un océano invisible por donde vagamos sin saber dónde queda la costa ni los faros solamente somos islas que nos vemos intermitentemente cuando las olas bajan y entonces nos saludamos de isla a isla nos decimos hola observamos los rostros y luego cada cual se sumerge en su pequeña isla en su pequeño olor particular y se concentra en sus sudores en sus miedos en esos aromas que vienen de lo más profundo de los pantalones de los zapatos de los ojos  es una especie de pecueca del alma Amarilla así como lo oyes una especie de pecueca del alma como si tuviéramos un millón de zapatos en la mitad del corazón un millón de zapatos que han andado todos los leves caminos de los días sin hallar nunca nada y luego en las noches los dejamos arrumados cerca de las palabras de los recuerdos los dejamos con los cordones sueltos porque al otro día ese millón de zapatos negros vuelven a salir por todas las carreteras de tu rostro o el mío a hacerle auto-stop a la felicidad pero nada Amarilla nada recorren todos tus besos todas tus babas todas tus manos pero nadie ni nada los recoge siempre ese millón de zapatos va a estar con nosotros por eso a veces cuando me dices que oyes algo en mi corazón o en el tuyo no te engañes Amarilla son tus zapatos esos zapatos que llevas ahí dentro que hacen ruido son tacones lejanos que se arrastran entre sí…

Rafael Chaparro Madiedo