El niño Woco

Woco es un niño normal aunque figura entre los extraños, dice papá, mamá, agua y es menor a dos años. Un día común y corriente sucedió algo de miedo, el tedio lo agazapó y entonces miró hacia su dedo. Pensó en cada uno de ellos, en cual descargar su temor, miro de inmediato a su índice y escogió que era el mejor. Probó meterlo en su oreja y fue una decepción, intentó humedecerlo en su ojo, ayayay que bruto que soy. En la boca no supo bien, la oreja algo tuvo que ver; y pese a que en el pupo calzaba no le terminaba de convencer. Hurgó entre sus cabellos y le dio mucha picazón; intentó entre sus piecitos y le causó gran comezón. Entonces desesperanzado por minutos gimió y gimió, y de tanta pataleta hasta el polvo levantó. Y como era de esperarse directo a la nariz entró, se escabulló como marido que quiere ir de reventón. Con la mano empezó a rascarse, que desagradable sensación; la molestia no amainaba y el estornudo tampoco ayudó. Así que volvió a su dedo pues de todo era el culpable; en la fosa nasal descubrió que la vida era confortable. Y entonces por arte de magia el mundo fue más colorido, el índice todo lo exploraba hasta lo que no es demasiado atractivo. Y así termina la historia, siendo el protagonista Woco, el niño raro y normal que aprendió el placer de sacarse un moco.

Anuncios